El parque y los jardines

Un Castillo, un dominio

Parque y jardines


Verdadero pulmón verde en el corazón de la ciudad de Pau, un dominio nacional de 22 hectáreas rodea el castillo de Pau. Vestigio y heredero del inmenso dominio de los reyes de Navarra, presenta, a los paseantes, múltiples ocasiones para realizar descubrimientos.

De la Edad Media al Renacimiento


En 1418, en el relato de su viaje a Jerusalén, el Señor de Caumont describe el castillo de Pau y habla de un “bonito jardín” con “una bella fuente”. Este jardín está situado al pie del talud cubierto de piedras y lo atravesamos para acceder a la torre del Molino (actual torre de la Moneda). Es la primera mención conocida del jardín del Mediodía. Sin duda relacionados con las obras de embellecimiento del castillo de Pau bajo Gastón Febus, estos jardines, como era costumbre en la Edad Media, debían incluir huertos de plantas aromáticas, necesarias para la cocina y la farmacopea.

El siglo XVI va a ser el apogeo de los jardines del castillo de Pau. Aquí también, es el relato de un viajero, Jacques Esprinchart, estudiante de La Rochelle que da la vuelta a Europa en 1598, que nos permite imaginar el encanto de estos jardines reales, según él “los más bonitos [que haya visto] en ningún lugar de Europa”. Sabemos que Antonio de Borbón vela personalmente en la ordenación de estos jardines y que su hijo Enrique IV, alejado de Pau a partir de 1587, hace realizar sus planos y dibujos, se interesa por su mantenimiento, se hace enviar árboles y plantas para los jardines de sus palacios de Isla de Francia. El dominio real de Pau está entonces formado por varios conjuntos todos también ordenados para el deleite de la corte de Navarra: Pequeño Jardín alrededor  de todo el castillo con cenadores y galería cubierta; Jardín de Abajo cuyos parterres están decorados por extraordinarias topiarias incluida una que representa a Jonás y la ballena; Jardín de Arriba, plantado con frutales y rodeado de canales que sirven también de viveros para peces; Pequeño Parque cerrado por muros, o la alameda “de Madame”, bella alameda de arena bordeada por olmos, conduce al Castet Béziat, un pabellón de una planta construido por Juana de Albret.
 

Un dominio amputado (siglos XVII-XVIII)


El inmenso dominio real del castillo de Pau no se deja al abandono a la muerte de Enrique IV en 1610; incluso está bien mantenido hasta las últimas décadas del siglo XVII. Sirve durante un tiempo de reserva y de vivero para los jardines de Saint-Germain-en-Laye. Se mantienen cuidadosamente las galerías del Pequeño jardín, bellas alamedas y Castet Béziat del Pequeño Parque, figuras del Jardín de Abajo, sin olvidar murallas y portales que protegen estos espacios de las incursiones de animales u hombres... Fue en el siglo XVIII que empezó el lento deterioro de este conjunto que un visitante calificó en 1644 de “jardín considerable”, con “árboles prodigiosos”. Los trabajos de mantenimiento escasean y se abandonan las formas elaboradas, bonitos cenadores, pabellones, topiarias, parterres con dibujos, como si fueran bordados, en beneficio de ordenaciones más sencillas. Más grave, se multiplican las depredaciones en el parque. Se realiza poca o ninguna explotación forestal, se abre una cantera de marga que pone en peligro el acantilado. Y sobre todo la ciudad se desarrolla a costa de él, con la creación de la carretera de Bayona. El proyecto de la plaza Gramont amenaza el Jardín de Arriba del que va a perder la plaza.

A vísperas de la Revolución, este dominio sirve de paseo público y provoca mucha codicia. De modo que, cuando en 1796, el departamento de los Bajos Pirineos decide venderlo como bien nacional, no tardan las ofertas de compra. Inquietos de ver desmantelarse “el bosque del castillo, este magnífico y saludable paseo, este lugar encantador”, varios ciudadanos de la ciudad de Pau tuvieron la idea original, apoyada por el municipio, de crear una sociedad encarga de comprar el conjunto de los lotes y de administrarla para “conservarla como paseo tal y como está, salvo mejoras” en beneficio de los habitantes de la ciudad. Los accionistas, cuyo número supera el centenar, lograron llevar a cabo su proyecto. Hasta 1815 procurarán mantener los muros y puertas, limpiar las alamedas, podar árboles y plantar otros, mejorar la vigilancia del parque. La sociedad incluso proyectó construir un puente que conectase el castillo a la Baja Planta, proyecto realizado efectivamente... ¡Bajo la Monarquía de Julio! El 4 de enero de 1815, a propuesta del alcalde de Pau, los accionistas reunidos en asamblea general, votan por unanimidad “la ofrenda al Rey (Luis XVIII) de la propiedad del Parque”. Única pequeña restricción a esta cesión de sus títulos de propiedad, que el parque siga siendo un lugar de paseo para los habitantes de Pau. Lo que fue otorgado.
 

Parque y jardines en los siglos XIX y XX


Las grandes obras que trastornaron el castillo de Pau bajo Luis-Felipe, empiezan en 1838 con la construcción de un puente que conecta el monumento a la Planta Baja. Por supuesto los proyectos de transformación no olvidan el dominio real, al contrario. Como lo demuestra un proyecto de gran escalera de doble tiro que tenía que permitir acceder directamente a los jardines a partir de la planta baja oeste del castillo, de la sala de los oficiales de servicio: al pie del talud se construye entonces un pequeño muro semi circular en el centro del que se coloca en 1864 una estatua de Gastón Febus en mármol de los Pirineos, obra de Henry de Triqueti. La escalera, sin embargo, no llega nunca a ser construida. El parque es el objeto de todos los cuidados: plantaciones, creaciones de alamedas lo transforman en verdadero parque inglés. Es entonces un lugar de paseo romántico, particularmente apreciado por la buena sociedad de Pau, artistas y por la importante colonia inglesa que se establece en Pau, a mediados del siglo.

En la segunda mitad del siglo XIX, la construcción del boulevard des Pyrénées que, empezando en el Palacio Beaumont, acaba en las rejas del castillo, permite a los visitantes caminar de punta a punta de la ciudad, frente a los paisajes pirenaicos. Diferentes proyectos contemplan entonces la prolongación de este pasaje hacia el Oeste, a través del dominio nacional. Se abandonan sucesivamente, porque considerados demasiado perjudiciales para el lugar. Para permitir una conexión pedestre entre el parque y la Planta Baja, se construye sin embargo una pasarela de madera, y después de metal (1883).

La terraza del Mediodía se reordena por completo en los años 1960-1980: la doble alineación de plátanos que la bordeaba desde el siglo XIX se tala y los equipos de jardineros del dominio nacional crean jardines de inspiración Renacimiento. Se restituye la plataforma medieval de piedra tallada, y solo se conserva la plataforma con césped del siglo XIX en las otras partes del monumento.

A pesar de un mantenimiento regular, el estado del parque y de la Planta Baja se considera preocupante, en los años 1990: las esencias plantadas en los años 1830 han envejecido y durante el invierno de 1995-1996, una violente tempestad provoca la caída de unos cincuenta árboles. Un proyecto de restauración de este conjunto fue entonces supervisado por Bernard Voinchet, arquitecto jefe de los monumentos históricos, al que la Dirección Regional de Asuntos Culturales de Aquitania se lo había asignado. Sigue todavía en la actualidad.
 

Espacios renovados


Tras el estudio histórico y sanitario realizado en 1996, se han emprendido importantes obras en el dominio nacional. La primera intervención de envergadura es la restitución de la Alameda de Madame, a lo largo de la calle d'Etigny: Se plantan 147 tilos (Tilia cordata 'Green Spire') en 1999. Este mismo año, la tempestad tropical Martin, con puntas que alcanzan 140km/h, devasta el parque del castillo, abatiendo 170 árboles. A partir de entonces, las fases de tala y de replantación se van a suceder de forma a reconstituir un poblado de árboles sostenible.

Los comienzos del año 2000 observan cómo se transforma la Planta Baja y se talan los viejos plátanos enfermos y alterados por los cortes drásticos realizados en los años 1950. Las nuevas plantaciones formadas por plátanos, castaños y tilos se realizan en enero de 2001. De forma a conservar las vistas al castillo y a los Pirineos, se decide cortarlos en cortinas y en marquesas. Se rediseñan los céspedes lo que permite reconstituir el eje de circulación del siglo XIX que conducía a los visitantes desde los jardines del castillo hacia el parque.

En 2001, el parque fue clasificado Natura 2000 para proteger el hábitat de la Osmoderma eremita, pequeño coleóptero infeudado a los viejos robles. En dicha ocasión se realiza un inventario de la entomofauna que indica más de 150 especies de coleópteros, incluidas algunas especies raras, en el bosque del castillo.

De 2003 a 2005 se talan las parcelas forestales más peligrosas y se explotan 180 hayas. El transporte de la madera sin desbastar se realiza a caballo para limitar los daños en las alamedas.

De 2006 a 2009 el gabinete Morel/Delaigue interviene en el parque. La entrada por la Plaza Mulot se rediseña y se restaura la meseta de boj. Se crea una segunda meseta y se decora con topiarias de tejos de formas complejas. El parque se delimita con una plantación de alamedas de carpes a lo largo de la carretera de Bayona y la constitución de macizos de arbustos. Se restaura la alameda “de los enamorados” en macadán de agua y la parcela lindante se equipa con fajinas metálicas y se vuelven a plantar con hayas, robles, cerezos silvestres, arces y olmos.

En el 2010, se cerca la Planta Baja por primera vez en su historia con rejas contemporáneas en aleación de fundición.

En el 2012, se inicia una nueva fase de restauración del parque. Esta operación que debería finalizar a lo largo del verano de 2014 abarca la Alameda del Rey o alameda Mirepeich. La red de calada está totalmente modernizada y se ha implementado un sistema de evacuación de las aguas de lluvia. El talud retrabajado recibirá descansillos decorados con bancos de mármol de diferentes canteras de los Pirineos y suelos de guijarros. La alameda ya dispone de una empalizada formada por carpes, robles verdes, olmos y arces.